Un análisis de JLL en 75 ciudades del mundo revela que los compromisos "verdes" están dando paso a normativas estrictas.
El sector inmobiliario corporativo ha cruzado un umbral crítico. Lo que antes eran compromisos voluntarios de sostenibilidad y marketing reputacional, hoy se está transformando en un cuerpo legal de cumplimiento obligatorio que dicta quién gana y quién pierde valor en el mercado.
Según un reciente estudio de la consultora global JLL, realizado en 75 ciudades clave, la política urbana ha entrado en una fase de implementación efectiva. Las nuevas reglas del juego ya no solo buscan proteger el medio ambiente, sino que están afectando directamente los costos operativos, las decisiones de inversión y la liquidez de los activos.
Los edificios en la mira: el 60% de las emisiones urbanas
El foco de los reguladores no es casual. Los edificios concentran cerca del 60% de las emisiones de carbono en las ciudades, lo que los convierte en el "blanco" principal para alcanzar las metas de descarbonización.
Actualmente, la mitad de las ciudades analizadas ya aplica estándares obligatorios de desempeño energético. "El foco está cambiando desde compromisos hacia mecanismos de cumplimiento. Eso transforma completamente la forma en que se gestionan los activos inmobiliarios", explica Luciana Arouca, directora de Sustentabilidad de JLL para Latinoamérica.
De la ecología al riesgo financiero
El informe advierte que la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en una variable de riesgo financiero. El incumplimiento de las nuevas normas de emisiones no solo acarrea sanciones, sino que disminuye el atractivo de los edificios para los inversionistas.
Los datos respaldan este giro estructural:
-
82% de la inversión en real estate corporativo durante la última década se ha concentrado en mercados con metas de emisiones "Neto Cero"
-
Para 2026, al menos 17 ciudades globales habrán prohibido o restringido el uso de combustibles fósiles en nuevas construcciones
El escenario para Chile: electrificación y oportunidad
Aunque ciudades como Nueva York, Londres y París lideran la implementación, Santiago y la región de América Latina se encuentran en una etapa más temprana. No obstante, Chile cuenta con una ventaja competitiva: su matriz energética.
Con un 69% de generación proveniente de fuentes limpias, Chile tiene el terreno fértil para la electrificación de edificios, una de las tendencias más fuertes del reporte. La transición de calderas de gas a sistemas eléctricos no solo reduce la huella de carbono de forma drástica en el país, sino que alinea a los activos locales con estándares internacionales.
Anticiparse o perder valor
El mensaje para los propietarios y desarrolladores locales es categórico: la adaptación no es un gasto, sino una estrategia de protección de activos. Aquellas empresas que descarbonicen sus portafolios y mejoren su eficiencia energética ahora, estarán blindadas ante la inminente llegada de regulaciones locales más estrictas.
En un mercado cada vez más sensible al riesgo climático, la inacción podría traducirse en edificios obsoletos y activos de baja liquidez en el corto plazo.
(Fuente: 24horas.cl)